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    23 Feb 2008 

    Muy buenas salid@s.

    Aqui encontrareis fotos, videos... muy calientes. Tambien colgadas por vosotros.
    Si teneis algunas fotos vuestras calentitas o videos, o sinplemente qu no sean vuestras, mandarlo al e-mail de Admin, o si simplemente quereis consultar algo, agregadlo a vuestro msn.

    sexoya_blog@hotmail.com

    Relatos sexuales y/o anecdotas de vuestra vida sexual o de aquella noche que salisteis y llegasteis por la mañana a casa contentos.

    Tambien teneis el foro y el chat de SEXO YA! donde encontrareis mucha gente y dispuesta a todo.

    Aqui os dejo la direccion, a pasarlo bien!!

    http://sexoya.forospanish.com

    `Si no conseguis ver el blog entero por cualquier motivo, entrar en la zona: CATEGORIAS
    Admin · 21 vistas · 1 comentario
    23 Feb 2008 

    RELAROS SEXUALES

    ACAMPADA CACHONDA

    Mi hermana pequeña había decidido irse de acampada con su novio. El chaval era un pijo: 22 años, estudiante de Empresariales, con un 4x4 regalo de sus padres, polos Lacoste de todos los modelos y colores, y un culito, la verdad, precioso. También, por lo que se adivinaba cuando se ponía en traje de baño, una polla bien gorda y muy grande. De las ricas.

    Metrosexual declarado, cuidaba el chico enormemente su cuerpazo, y aunque su apetitoso trasero y su –presumiblemente- deliciosa verga no compensaban su tontería, sabía sacarle partido a su físico.

    La idea de la acampada no había caído nada bien en mi familia, consciente de que en una tienda de campaña y viajando solos, pueden pasar muchas cosas.

    Mi hermana -19 años y mayor de edad para votar- seguía siendo una niña para mis padres. Una niña cabezota, eso sí. Había decidido irse con el noviete y lo haría.

    Mi madre, perfecta conocedora de lo que puede pasar cuando dos jovencitos se acuestan cerca y en pleno verano, aceptó el asunto, pero como mal menor decidió que los pipiolos se llevaran de carabina a la hermana mayor de la niña. O sea, a mí, que tengo ya 27 años, fama de formal y bastante experiencia en eso de lidiar con novios propios y ajenos.

    Cuando le dijo a mi hermana el acuerdo al que habían llegado mi padre y ella, a la chavalita casi le da un soponcio.

    Una razón, evidente, es que se las prometía tan felices y pensaba que iba a follar como una loca y sin testigos incómodos. Otra era que no nos llevábamos muy bien.

    Yo le sacaba ocho años. A todos los efectos, era para ella una tía “carroza”. Y me consideraba estrecha y aburrida. No sabía nada la pobre.

    Aunque ella era la princesita de la casa, y todas las atenciones de mis padres se centraban en ella (y todas las broncas en mí), la verdad es que teníamos algún gusto común. No lo había confesado nunca, pero me encantaban algunos de los tíos con los que había salido. Aunque fueran mucho más jóvenes que yo.

    Al principio, no me pareció bien la idea. Ir de “carabina” a un viaje al que no me habían invitado, no se perfilaba como un fin de semana ideal en vacaciones.

    ‘Que se busque la vida’, ‘por qué tenían que meterme en medio a mi’, ‘si no la dejan pues que no vaya y punto’, era lo que se me pasaba por la cabeza.

    Así que, llegado el viernes señalado para el viaje, ni me había molestado en hacer la maleta, confiando en que algo se cruzaría por medio y chafaría le escapada golfa de mi hermanita.

    Pero eso no ocurrió. Así que, a toda prisa, tuve que echar en un bolso de viaje todo lo que me pareció que podría ser útil.

    -¿Dónde vas con ese maletoncio? – dijo mi hermana, que se planteaba la escapada como una mochilera.

    No la hice ni caso, porque sabía que pondría pegas de todas formas. Si era grande el equipaje, porque era grande, si era pequeño porque era pequeño.

    Como precaución y pensando en el bikini, aproveché los minutos anteriores a la partida para ir al baño y depilarme. En la piscina de casa y delante de mis padres, suelo usar traje de baño completo o bikinis muy decentes, pero por ahí fuera soy la reina del “hilo dental” y de las tetas al aire.

    Me embadurné de crema y pasé la maquinilla. Cuando reparé, por las prisas, descubrí que me había hecho un estropicio: me había depilado mucho por un lado, poco por otro. Así que miré el reloj, y viendo que era tarde (solo me faltaba tener a mi hermana gritando que arrancaban) me afeité completamente el coño.

    Miré en el espejo el resultado: un chochito de lo más apetecible para un tío con ganas. Muy suavecito, eso sí, pero ideal para que te lo coman.

    Mi hermana también era una pija, como su novio. De acampada, pero todo a juego. Tenía menos tetas que yo, pero estaba bastante buena.

    Llegamos al camping, en un pueblecito de Ávila, y montamos la tienda: Aquellos dos eran capaces de mandarme a dormir al coche, con cualquier excusa, pero no me iba a dejar.

    Sobre las 9 de la noche, inflamos las colchonetas y preparamos algo de cena. Abrimos unas cuantas latas, descorchamos una botella de buen vino y charlamos de tonterías.

    El noviete hacía esfuerzos para que me sintiera cómoda. Me ayudaba en todo, intentaba dirigir la conversación hacia temas “serios”, como se hace con las personas mayores y se interesó por mis opiniones. Me preguntó por mis gusto y hasta por ‘mis novios’.

    Me hacía reír. Qué cabrona, mi hermana. Encima, era majete el chaval. Me levanté para ir a los servicios y cuando retornaba, en la oscuridad, escuché un retazo de su conversación:

    -“A ver si ahora te estás intentando camelar a mi hermana, solo me faltaba eso…”

    -“No seas boba, es muy mayor. Sólo trato de ser amable”

    -“Ya, ya.”

    -“Mujer, aquí está en desventaja. No ha venido por gusto, y nos está haciendo un favor. Si llega a decir que no viene, se habría acabado el viaje. Sólo trato de que no se sienta incómoda.”

    -“La que se va sentir esta noche incómoda soy yo, porque tengo unas ganas que me muero y no se cómo lo vamos a hacer con ella delante”.

    -“No te preocupes, que lo vas a pasar muy bien…”

    Joder, este tío es mi ídolo, pensé. De acuerdo que mi hermana puede aspirar a algo mejor, y que el chaval es mejorable, pero no parece tan tonto visto de cerca.

    El tono cambió y esa noche conseguimos mantener una larga y animada charla. Los tres, de cosas muy variadas. Incluso nos reímos juntas, algo que no hacíamos desde hacía tiempo. Nos reímos sobre todo cuando me pidieron que diera mi opinión sobre algunos sus amigos.

    -¿Y Toni?

    -Ese es un borde, y además, está echando barriga. Imagínatele dentro de 10 años – decía yo, y nos carcajeábamos.

    -Pero al que no le pondrás ninguna pega es a Iván, ¿no?

    -Un chulito y se lo tiene muy creído –era verdad, muy rubito de ojos claros, pero se le notaba a la legua que era un niño de papá con pelas y creía que el mundo empezaba y acababa en su ombligo

    Y tras hacerle un repaso a todos los que yo conocía, mi hermanita, la muy cabrona, me puso en aprietos. Se recostó en su noviete y me preguntó:

    -¿Y este qué te parece?

    -No seas capulla, que es tu novio.

    -Pero dime qué te parece.

    Lo miré, como miraría un ganadero a una ternera en el mercado, y dije en plan lascivo:

    -Pues no está nada mal… tiene un polvo.

    -¿Cómo?- preguntó escandalizada mi hermana.

    Yo apreté y de lo lindo.

    -Tiene un culo bonito, parece que anda bien dotado y es un encanto. O sea que tiene por lo menos dos polvos… tres si me apuras.

    Mi hermana se puso roja como un tomate y el se infló como un pavo.

    -Ohhh, mira la mosquita muerta – decía mi hermana, aunque el comentario para ella era todo un halago

    Después de las risas y la charla, a eso de las 2 de la mañana, decidimos meternos en la tienda a dormir. Aunque poco sueño tenía yo. Primer problema: cambiarse.
    Como habíamos ganado en confianza, simplemente me volví, me quité camiseta y el sujetador de espaldas a ellos, me puse otra camiseta más cómoda, y me quité los pantalones.

    Me giré ligeramente para ver como mi hermana, a mi lado, en medio del tipo y de mi, se quedaba en tetas y braguitas sin ningún problema y se metía dentro del saco de dormir.

    Él también se estaba desnudando. Se quitó todo y al despojarse del slip pude observar a placer su culito desnudo. Lástima que no se volviera el chaval.

    Pero al cabo de un rato, 20 minutos, el saco era insoportable. Estábamos en Julio, y aunque la sierra de Ávila no es Sevilla, la sudada que nos estábamos metiendo era impresionante. Primero salió del saco el chaval, después mi hermana, y por último, de la forma más sigilosa que pude, yo.

    Se movían mucho. Al principio, inocente de mi, pensé que era por el calor. Pero no. La respiración empezó a ser más agitada, los besos empezaron a ser más sonoros, cada vez se movían más.

    Suspiros ocasionales, de mi hermana. Y yo, de espaldas, haciéndome la dormida.

    De vez en cuando se oía a mi hermana decir:

    -‘Psiiii, que nos va a oír’,’estate quieto’, ‘ten cuidado’.

    Pero los comentarios que oía empezaban a ser más subidos de tono: ‘un poco más aprisa’ ‘no aprietes tanto’, hasta un clarificador ‘Ayyy, no sigas que me corro’, que despejaba cualquier duda que pudiera tener sobre la actividad que se desarrollaba a mis espaldas.

    Ese ‘no sigas que me corro’, la verdad, me encendió. Deslicé una de mis manos con total discreción dentro de mi braguita y empecé a acariciarme, a frotar mi clítoris.

    Ellos seguían, y mi mente se calentaba todavía más. ‘¿se la meterá, aquí?, y me ponía a imaginar el culito musculoso del tipo moviéndose rítmicamente, y su polla penetrando a mi hermana.

    La imaginaba a ella desnuda, tumbada, con él encima, bombeando.

    Los ruidos a mi espalda se hicieron más notables. Imaginaba su verga, gorda, dura, grande, de las que aprietan de verdad y dan mucho gusto.

    Imaginaba que mi hermana era yo, y que me acariciaba por todos lados, me besaba, me la metía.

    De repente oí un suspiro ahogado, pero indudable: mi hermana se había corrido. Y yo ya estaba cerca. Deseaba volverme, a ver si veía algo, pero se iba a notar mucho.

    Además, en aquella postura podía jugar con mis deditos con total discreción. Pero ya estaba muy caliente, y notaba como iba subiendo e iba aproximándome al orgasmo.

    -‘¿Te has corrido?’ susurró mi hermana al oído de su novio.

    -No, así que chupa.

    -No, que se va a despertar.

    -Venga, que estoy muy caliente… por favor.

    Y los movimientos reflejaban un cambio de postura.

    El roce rítmico contra el plástico del saco de dormir, dejaba pocas dudas sobre lo que se traían, literalmente, entre manos: ella le hacía una paja a él y con la boca.

    Dios, como deseaba volverme. Ese si que debía ser un espectáculo de la hostia.

    Mi hermana haciéndole un solo de flauta al tío y yo al lado.

    No pude más y me corrí. Intensísimo, pero creo que no hice ningún ruido

     



    Joder, tener a una pareja justo a tu lado, follando, o pajeándose, lo que sea, como pone eso.

    Ellos seguían con el trajín. Solo oía “ Chas, chas, chas”. Y de repente el ‘me corro’ y un chapoteo. Seguramente la polla de mi posible futuro cuñado repartiendo semen por todos lados, incluida la boquita de piñón de mi hermanita y sus tetas.

    Mi hermana buscó su bolso, tratando de moverse discretamente. Seguro que necesitaba clinex para limpiar la lechada.

    .-‘Como te has mojado’ -susurraba ella y él decía: “la que se ha mojado eres tu”.

    Siguió una corta sesión de besos y caricias, y todo se calmó.

    Que relax deja una corrida. Debería ser obligatorio follar o hacerse una paja antes de dormir.

    Te entra un sopor que te envuelve. Estado de relajación total.

    Seguro que las que tienen insomnio, son además frígidas. Prácticamente no recuerdo nada más de esa noche: caí en brazos de Morfeo de forma suave, dulce, después de la intensa corrida.

    Por cierto, si cuando miras a alguien jugando, digamos, a juegos de mayores eres ‘voyeur’, ¿que eres, cuando solo los escuchas? ¿’oieur’?

    La primera en levantarse, bien entrada la mañana y con un sol que hacía que la temperatura en el interior de la tienda empezara a ser francamente incómoda, fue ella.

    Salió al baño. Allí me quedé yo, sola con el tío. Me volví, ya me dolía la espalda de estar siempre en la misma postura. Y lo vi, con los ojos cerrados, todavía adormilado.

    Estaba desnudo de cintura para arriba. Me lo imaginaba corriéndose.

    Allí estaban también cuatro o cinco clinex, restos de la batalla nocturna. En ese momento entró mi hermana.

    -Hola, ¿estas despierta?

    Mi hermana sonreía. Estaba de buen humor. Mira, otra ventaja de los polvos nocturnos.

    -Tápate un poco – me dijo, señalando mis pezones, que se notaban perfectamente por debajo de la camiseta.

    -Y tu también – dijo mirando a su novio – a ver si voy a tener que venir a poner un poco de orden

    Los tres nos reímos

    -Qué tonta – dijo él.

    Sí, que me dejen a mi con él, en pelotas. una hora más e íbamos a ver, pensé yo.

    Me levanté, procurando que me viera perfectamente. Mis muslazos, mis pezones tiesos.

    Él me miraba, y por suerte, mi hermana no se daba cuenta de nada. Buscaba entre los bolsos de ropa algo que ponerse.

    Me estaba comiendo con los ojos. Me toqué un poco las tetas, de manera aparentemente inocente, pero totalmente intencionada.

    Como me ponía ver a un macho en celo. Seguramente, la tendría tiesa, aunque no podía comprobarlo sin delatarme. Pero me estaba meando, fíjate tú.

    La naturaleza urgía el fin de mis contoneos. Me puse un pantalón corto y me fui al baño.

    Volví a la tienda y la cremallera de la entrada aparecía cerrada. La subí y entré, y...pues fui inoportuna.

    Mi hermana estaba en bragas, desnuda de cintura para arriba. Él completamente desnudo, con la polla al aire. Ni pene ni hostias. La polla al aire, completamente tiesa. Y la tenía, por la forma en que reaccionaron, metida entre las tetas de ella. Le estaba haciendo una cubana.

    Y que pooolla. Se tapó discretamente y sonrió.

    -Tía, podías...avisar.

    -Vale, vale, lo siento, me salgo.

    -No, no, déjalo, si no estábamos haciendo nada.

    Ya me hubiera gustado a mi no hacer nada aquella misma forma.

    -No te enfades, si la culpa es nuestra – dijo el tío, mi ángel defensor.

    Pues claro que la culpa era de ellos. Yo me había ido a hacer pis al baño, no a vivir allí, joder. Había salido a mear y a lavarme un poco. Luego tendría que volver, digo yo.

    Así que si ellos se habían puesto, digamos, ‘cariñosos’, pues podían haber tenido en cuenta que no regresaría en algún momento.

    De todos modos, aprendí la lección: cremallera echada significa ‘No pasar, peligro de muerte’ o más bien ‘precaución, gente trabajando’.

    Una vez arreglados, salimos a dar una vuelta por el campo. El pijo era un caballero. Me hizo sentir bien. Para que no pareciera que yo era una sujetavelas, que era la verdad, se acercaba a las dos por igual, bromeaba con las dos, nos ayudaba a ambas cuando había alguna dificultad en el camino. Un encanto, vamos.

    Comimos en plena naturaleza, descubrimos un pantano y propuse un baño.

    -¡Que falta de previsión, la mía! No he traído el bikini- se quejó mi hermana.

    -Tía, no pasa nada, te bañas en bragas, no creo que te corte- le dije

    -¿Y arriba?

    -Yo me voy a tirar a pelo, así que allá vosotros.

    Cuando empecé a encuerarme, el tipo se volvió. Evitó mirarme al cuerpo o hacer algún comentario. Me quité las bragas y me metí al agua enseguida.

    La verdad, lo estábamos pasando bien. Nunca pensé que me reiría así con mi hermana. Jugábamos, nadábamos, charlábamos, bromeábamos. Hasta la fecha, nunca había sucedido nada igual. Y eso que nuestra madre nos lo advertía siempre: ‘de mayores, os vais a necesitar muchas veces’.

    En el agua, pues se hacen juegos de agua. Aguadillas, nadar, yo que sé. Cuando el tipo, superado el pudor inicial, me empujaba al fondo, lo hacía con cuidado para no rozar nada inadecuado.

    Así que era yo la que se arrimaba, la que le rozaba. Con mi hermana, en cambio, era hasta descarado. Le tocaba el chocho por debajo del agua, se metía con sus tetas, hacía como que se las comía (en realidad, se las comía).

    El chaval también observaba, un poco más relajado, viendo que no me cortaba con sus juegos

    -Y tu no mires tanto, que se te van a salir los ojos- le dijo mi hermana.

    -Anda celosona, si a mi solo me gustan las tuyas- replicó él, pero era evidente que mis domingas lo ponían a cien.

    Hizo ese gesto cariñoso de acercar su boca al pecho de ella, abriéndola mucho, pero mirándome de reojo.

    -Ñam.

    -Sí, sí, pues bien que mirabas –decía mi hermana en tono jocoso.

    Cuando salimos del agua, a pesar de que eché mano pronto de la ropa, noté que el se había dado cuenta de que llevaba el coño depilado del todo.

    Muy en su línea, no miraba descaradamente, aunque no perdió detalle. Se e alejó un poco y me hermana aprovechó:

    -¿Lo llevas depilado?

    -¿El qué?- pregunté yo.

    -Qué va a ser, el chichi.

    Como ya se acercaba el tipo, la conversación quedó ahí. Comimos algo, pero ya no me molesté en vestirme del todo. Sólo un pantaloncito y las tetas bailando.

    Me gustaba sentirme medio desnuda, allí, observada por mi hermana y, de forma furtiva, por su noviete el de la polla enorme y el culo rico.

    El regreso y la tarde transcurrieron sin más. La noche y la velada también fueron muy animadas. La conversación era picantona. Se interesaban por saber sobre mis experiencias sexuales, dando por supuesto de que sabía mucho más que ellos, pero yo me hacía la inocente.

    -¿Y tu? ¿A que edad te acostaste por primera un tío? –preguntó en una de las ocasiones, mi hermana.

    -Y tu que sabes si me he acostado con alguien.

    -A tu edad y con ese cuerpazo, sería muy raro- terció el chaval.

    Entonces le acosé un poco.

    -¿Y tu? ¿Has follado alguna vez? O sólo lotes y pajitas.

    El se puso chulito.

    -Unas cuantas y la primera a los 14. Siempre fui muy precoz.

    -Seguro que con alguna chacha, como todos los niños pijos.

    -Pues si.

    Esa confesión encabronó a mi hermanita, que se empeñó en contar que se había estrenado con otro que no él, con uno del colegio...

    -Ya me habían comentado eso –masculló él- Pero si fue el que me dijeron, casi me da pena, porque es un pringao.

    Ella, muy ingenua, completó la historia explicando que el tipo se había corrido antes de metérsela y que la tenía muy chiquita.

    -¿Si?-pregunté yo- ¿Cómo de pequeña?

    Se miraron y les entró la risa.

    -No sé, más o menos así – dijo mi hermana y separó los dedos índice y pulgar unos 10 centímetros.

    Me estaba poniendo muy cachonda y decidí que se habían acabado las tonterías.

    -¿Y la tuya cuanto mide? – le pregunté a él.

    No me creía que yo hubiera dicho eso. Si por lo menos hubiera estado tomando vinito o cervezas, habría podido decir que era el alcohol, pero no. Me había salido así. La había visto de refilón por la mañana, pero aparte de excitarme un poco, había sido todo demasiado rápido

    -Tía, córtate. Que una cosa es una cosa y otra cosa es...otra cosa – dijo mi hermana, repitiendo la famosa frase del torero, y provocando la risa de todos.

    -Así, más o menos – dijo él e hizo un hueco entre las dos manos de algo más de un palmo

    -Anda ya – intervino mi hermanita – Di que no. Es así, más o menos.

    Y puso en fila seis dedos...

    El se había picado. Se miró el paquete. Y agarrando a mi hermana, dijo:

    -Eso es hasta que miro por aquí –dijo, abriéndole el escote- Entonces se me pone así.

    Y cerrando el puño lo levantó indicando todo su brazo.

    -¡Fantasma! – decía mi hermana

    Y yo en mis adentros, pensaba: ‘Pues ya está. Si es fácil salir de dudas. Que le mire el escote y se la saque, y yo misma se la mido’.

    Y yo lo veía tan fácil. La conversación se calienta un poco, una apuesta de haber cuanto mide, una cosa lleva la otra...

    Pero no. Tres bromas más, y mi hermana dio la velada por acabada. Nos fuimos a la tienda, a dormir. Mañana más.

    Y la noche fue larga. Claro, ya no daba corte desnudarse allí. El tipo ya no se volvía de espaldas, se regodeaba en el espectáculo.

    Mi hermana se quedó en bragas, miró mis tetas, comparó mentalmente con las suyas, y debió pensar que su macho no estaba a salvo

    La noche anterior había conseguido verle el culito, ese culito suyo que tanto me ponía. Miré de reojo. Tenía el torso desnudo (bueno eso no era nuevo), y empezaba a quitarse los pantalones. Yo no sabía mirar de forma discreta.

    Así que simulé ir a coger algo a mi bolsa, lo que me daba unos segundos antes de acostarme. Y desde allí contemplé, casi de pasada, su polla morcillona, que ya había visto de refilón tiesa por la mañana, cuando los descubrí tonteando en la tienda. Pero que bonita era así, morcillona, a medio camino de todo.

    Nos acostamos. Esta vez, muy precavida yo, no me tumbé de espaldas a ellos, sino frente. Cerré los ojos, pero cuando apagamos las linternas los volví a abrir.

    Mis ojos todavía no se habían acostumbrado a la oscuridad, pero allí veía la espalda de mi hermana, espalda desnuda, y parecía ver las manos del tío acariciándola.

    Unos minutos después, y gracias a la luz de una farola cercana del camping, mis ojos se habían acostumbrado totalmente. Sí, la espalda desnuda de mi hermana era masajeada, acariciada, por las manos expertas de su novio, mientras morreaban.

    Las manos jugaban dentro de los sacos de dormir. Al cabo de unos minutos, los sacos sobraban y ellos estaban desnudos y se sobaban, abrazaban y besaban. Mi hermana se giró hacia mi, para comprobar si estaba dormida.

    Cerré los ojos, y simulé de forma creíble, porque continuaron con sus juegos. Con mucho cuidado, sin hacer apenas ruido y casi sin moverse, se frotó con él. Tenía un culo bonito, la tía.

    Uff, como me estaba poniendo. Venían a mi mente imágenes y recuerdos del día. Por la mañana, cuando les pillé en bolas sobándose; en el pantano, sintiéndome observada, mi hermana preguntándome si me lo depilaba; el tipo haciéndome aguadillas y yo arrimándome todo lo que podía, mis tetas al aire, la conversación picantona. Y claro, mi mano fue bajando y bajando hasta un objetivo claro: mi coño.

    Empecé a toquetearme el chochito, depilado, suave. Observaba. Las manos de él habían desaparecido de la espalda de ella. Seguramente estaba acariciando sus tetas. O mejor, seguramente ya la estaría pajeando, tocándola igual que yo me estaba tocando. Me imaginé sus manos, tocándome a mí. Me estaba gustando. Mucho, quiero decir.
    Mi hermana empezó a besar el torso de su chico.

    Y bajaba cada vez más. Se giró una vez más hacia mi. Mi mano quieta y los ojos cerrados. Respiración profunda. Volvió a pensar que yo dormía. Siguió bajando la cabeza, hasta... ¡hasta la polla¡

    No lo veía, peor era fácil suponerlo. Se la estaba mamando, Ahora veía, más o menos, la cara del tipo. Ojos cerrados, estaba disfrutando de su mamada.

    Mi hermana se movía seguramente metiendo y sacando aquella polla de su boca. Y yo pajeándome, viéndolo todo, todo. Bueno, me faltaba ver la polla. Me hubiera encantado observar como aquel aparato salía y entraba de la boca de mi hermana. La mano de él estaba en la nuca de ella, y marcaba el ritmo.

    -Ven –dijo él, retirándola.

    Ella se montó encima de él. Un contraluz precioso. Con una mano se agarró el cimbel e hizo un un movimiento, me pareció que apuntaba a su coño, y...se la fue clavando poco a poco.

    Joder, como estaba yo. Parecía que me había meado. Encima casi no podía mover la mano. Si quería hacerme un dedo con discreción, tenía que ser así. Si no, se habrían dado cuenta. Mi hermana se movía encima de él, cabalgaba, con sus dos manos apoyadas sobre su pecho, la melena le tapaba la cara. Que confianzas, follar así delante de mi.

    Al cabo de un rato cambiaron de postura. Él desde atrás, de lado. La cara de mi hermana estaba frente a la mía. Con una mano, agarraba una teta. Con la otra, parecía que la acariciaba el clítoris.

    ‘Eso debe ser ya el delirio’, pensé yo, imaginándome a mi en esa posición.

    Entonces me moví. Ellos pararon. Unos segundos de silencio. Mi hermana se atrevió a decir:

    -¿Te molestamos con el ruido?

    -No, que va, hacer lo que queráis, que a mi no me molesta, de verdad

    Tras unos segundos de duda, él empezó a moverse. Ella estaba demasiado encendida como para protestar.

    -Tía, si te molesta de verdad, dínoslo –dijo, con poca convicción

    -De verdad que no, haz lo que quieras, es normal.

    Y él empezó a bombear más fuerte.

    Mi hermana ya no suspiraba de forma discreta, ya lo hacía de forma abierta, diciéndole cosas como:
    -Sigue, sigue… ¡dame!

    -Que sosa, pensé yo. Yo le diría ‘métemela hasta los huevos’, o “haz que me corra como una cerda” o qué se yo. Pero un ‘sigue, sigue’, vamos...

    Me moví otra vez, para ver si encontraba una postura en la que pudiera pajearme mejor.

    Mi hermana volvió a pararse, y me dijo:

    -Tía, haz lo que quieras, no te cortes.

    ¿Qué entendí yo? Que ella no se estaba cortando un pelo, y que yo tampoco tenía que hacerlo.

    Así que me quité las bragas, me puse un poco mas cómoda y ahora sí, empecé a frotarme a pleno rendimiento. Ella abrió los ojos de repente y dijo asombrada:

    -¡Tía! ¡Te estás haciendo una paja!

    -Si me has dicho que no me corte...

    -Pero yo me refería a que si querías salir a darte una vuelta o algo.

    El tipo, sin parar de bombear, miraba descaradamente a mi coñito, aunque con la luz tan tenue era difícil que viera algo.

    -Oye, tío! ¡Se está haciendo una paja viéndonos follar!- dijo, como incrédula, pero muy excitada.

    Eso fue mucho para ella. Se corrió, de forma brusca, inesperada, escandalosa y salvaje.

    Se ve que la puso mucho verme masturbarme. Yo tuve que parar, porque los alaridos que daba eran tan tremendos que creo que pensaba que estábamos en el desierto del Gobi, y no en un camping público con otras tiendas a pocos metros.

    Cuando ya los gritos bajaron en intensidad, el chaval se disculpó

    -Es que tu hermana es así de temperamental.

    -Pues joder, la ha debido oír todo el camping

    -Uff, es que ponerse a hacerse una paja aquí, delante.

    Yo no respondía, pero sí, seguía acariciándome. El tipo, en plan fresco, le recordó a mi hermana:

    -Tú te has corrido, pero ella no. Y yo, tampoco.

    Mi hermanita se había olvidado casi por completo de su novio.

    Yo empecé a frotarme con más ímpetu, agitando mis tetas.

    El tipo no dejaba de mirarlo todo: mi mano, mi coño, mis tetas, su novia. Y de repente. Me echó mano al conejo y empezó a sobarme el clítoris.

    -Tía, estas empapada.

    -¿Qué quieres? Lleváis follando mucho rato, y una no es de piedra.

    -¿No necesitas algo más? –pregunto el chaval, que estaba que explotaba

    -Uff –alcancé a balbucear yo

    Se volvió a mi hermana y le preguntó:

    -¿Has visto alguna vez a un tío comiéndose el coño de una tía?

    -¡Ni se te ocurra!- advirtió ella.

    ¿Pero que quieres?-pregunté- ¿Comértelo?

    Me abrí de patas y se lo ofrecí.

     



    Las negativas de mi hermanita empezaban a sonar con poca convicción. Y al cabo de unos segundos, mientras él me hacía un trabajo en los bajos, ella se estaba tocando el conejo y mirando.

    Estaba a punto de correrme. No quería hacerlo tan rápido, porque me encanta la polla dentro, así que organicé todo.

    Ahora si que ví toda su verga integra, en todo su esplendor. Estaba tiesa, completamente tiesa, y cada vez que bombeaba la sangre, la polla palpitaba.

    -¿No querrías correrte en mi boca? ¿A que si?

    Asintió.

    -Pues te voy a hacer una mamada antológica.

    Empecé a mamar con auténtica dedicación. El tipo no se había corrido todavía. Habían estado follando, mi hermana se había corrido, pero yo no recordaba que él lo hubiera hecho. Así que tenía que estar bien cargado.

    Una charla caliente, antes de acostarnos, desnudarnos todos juntos, sesión de calentamiento, un polvo en toda regla, ver como su novia tiene un orgasmo y después se lo come a su cuñadita...vamos, como para estar indiferente.

    De pronto, empezó a ponerse muy rígido, hizo una muesca extraña con la cara y empezó a correrse, así, sin avisar. Aguanté toda la corrida como una campeona. Con la boca llena, me acerqué a la puerta de la tienda, abrí la cremallera y escupí el semen que acababa de descargar aquel cabrón.

    Hecho esto, cuando entraba, me metió la polla de nuevo en la boca y tuve que chupársela otra vez, limpiándola de cualquier resto de semen que pudiera haber quedado.

    -Joder, que mamada –fue lo único que consiguió articular.

    Me puso tan caliente, que le susurré al oído. “Mañana, si quieres, te dejo que me la metas por el culo, pero me encantaría que me la metieras hoy un poquito en el coño… para probarla”

    Ni dudó y ahora venía a por mi. Con el mismo ímpetu con que se había corrido, atacó mi chochete. Nada de besitos tímidos o de pequeñas lamiditas. Besaba, lamía, me metía un dedo mientras me lo comía.

    Siguió mamando, chupando el clítoris, los labios, metiendo uno, dos dedos. Cuando me vio muy caliente, me metió la verga y me dio hasta que ya no pude más y tuve mi merecido orgasmo, si no tan sonoro como el de mi hermana, lo suficiente para escandalizar a cualquiera que estuviera cerca.

    -Sois iguales, sois hermanas – dijo el tipo riéndose y tocándose su polla morcillona exhausta.

    -¿Qué te ha parecido? ¿Te ha gustado?-me dijo mi hermana,.

    -Más la follada que el sexo oral…

    Los tres reímos. Nos habíamos corrido maravillosamente bien. Cada uno su corrida, pero todos igual de intensa.

    Volvimos de la acampada, y yo retoné a casa cambiada, mas juvenil. Volví mujer, ansiosa de explotar todas las posibilidades del sexo. Quería que me lo comieran de nuevo, quería que me la metieran, por todos lados. Y a partir de entonces, cada vez que me pidieron mis papás que fuera de “carabina” con alguna de mis hermanas pequeñas, me resigné y fui.




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    Categorías: Relatos sexuales
    23 Feb 2008 

    RELATOS SEXUALES

    LA HERMANA DE MI NOVIA


    Mi nombre es Javi, y a continuación narraré la experiencia sexual más excitante que he tenido en toda mi vida.

    Todo empezó cuando un buen día, los padres de mi novia me comentaron que si podría pasarme de vez en cuando a lo largo de unos tres días por su casa para comprobar que todo iba bien dado que mi novia, la hermana mayor, estaba estudiando fuera unos meses.
    A lo largo de la relación con mi novia he de reconocer que adquirí bastante confianza con ellos.

    No puse ninguna pega, puesto que su hermana pequeña, Laura, habría de quedarse a solas esos días, y la verdad es que desde el momento en que la vi no he parado de pajearme pensando en ella.

    Laura tenía 18 años, era bajita, morenita, con unos ojazos marrones y una carita angelical.
    Tenía el cuerpo muy bien formado, con sus buenas tetas y su culo bien puesto. Para muchos no sería una chica 10, pero a mí me traía loco..Eso sí, nunca hemos tenido demasiada relación, pues con mi novia, su hermana, no se llevaba demasiado bien y nunca habíamos llegado a charlar demasiado entre nosotros.

    Bien, pues así sucede la cosa:

    El primer día fue más o menos normal, aunque también me llevé mis sorpresas. Como me pidieron, fui a ver cómo iba todo bien entrada la tarde, a eso de las 20.00, después de telefonearla. Me comentó por teléfono que no hacía falta que fuese, pero insistí, le pregunté que si necesitaba que le hiciese algo de cenar y me siguió el "juego", me dijo que por ella vale si no era una molestia, incluso me ofreció quedarme a cenar con ella y ver qué hacían por la tele.

    LLegué a casa de Laura, toqué al timbre y no tardó en salir a abrirme:

    - Buenas..
    - Hola!. -exclamó sonriente.

    Me invitó a pasar y lo hice, me dejé caer en el sofá sin saber muy bien qué decir, pero ya se encargó ella:

    - Madre mía, no se puede estar del calor que hace, voy a ponerme cómoda.

    Le sonreí y me quedé mirando la tele, con ganas de follármela.

    Para mi sorpresa, cuando bajó lo hizo con solo una camiseta típica de ir por casa y la parte inferior de un bikini.. No era la primera vez que la veía yendo así por casa, pero estando ella y yo solos me pareció algo demasiado provocativo, aunque no le di mucha importancia.

    - Tienes hambre? - le dije sonriendo por dentro, pensando en el doble sentido de la frase.
    - No mucha, qué cenamos?
    - Pues ahora miraré qué tienes por aquí, jeje.

    Pasamos el rato así, hablando de lo que podíamos, hasta que me levanté a preparar algo de cenar. Ella se mostró muy cooperativa, y se tomaba libertades con una facilidad de la que yo nunca gozaría con ella, tales como pellizcarme y hacerme cosquillas, me estaba poniendo malo. Aproveché entonces para seguirle el juego, intentando no parecer muy descarado.

    Terminamos de hacer la cena, nos dispusimos a cenar en el sofá de su casa. Procuré sentarme bien junto a ella, puesto que ya parecía existir la suficiente confianza. Tras cenar, me encendí un cigarro.

    - Eeh, a mí no me ofreces?

    No sabía que fumase, en fin, por qué no..

    - Anda, esto no se lo digas a tu madre que me mata.. - y le di uno.

    Nos quedamos tirados hombro con hombro viendo la tele, sorprendiéndome de nuevo al apoyar su cabeza contra mi hombro. Mi instinto fue rodearle el cuello con mi brazo y hacer como si nada, lo cual no provocó ninguna reacción adversa a mí en ella.

    Al poco rato me sentí extraño, la solté y le comenté que se me hacía tarde, que era hora de irme.

    - Ya te vas? - preguntó con tono triste.

    - Sí.. Mañana también me paso, si quieres.

    - Claro que sí, he estado muy agusto contigo.

    "Y yo, no te jode", pensé por dentro. Salí de su casa medio a regañadientes, pensando en lo que me podía estar perdiendo.
    Me la casqué en casa y traté de olvidarme del tema. Pero al día siguiente aún estaban allí, esas ganas locas de verla jugando con mi polla.

    Vi que tenía llamadas perdidas suyas, así que la llamé:

    - Laura? Dime, ¿Qué querías?

    - Hola.. nada, solo saber si vendrías hoy.. He quedado para ver una pelicula con unos amigos, pero no quiero que se enteren mis padres, si podrias pasarte para ver que todo vaya bien, jaja.

    La idea de imaginarme a mí pasando la noche esperando a que sus adolescentes amigas y amigos se larguen de una vez me puso algo enfermo, pero no quise negarle el favor.

    - Está bien.. espero que no me deis mucho la vara.

    - No, tranquilo.. y si no, pones orden, ¡jaja!.

    - Jeje, bueno, me paso a la hora de ayer..

    - Está bien, ¡hasta ahora!

    Me pasé por allí a las ocho, al parecer todavía no estaban sus amigos.

    - Tampoco vendrán muchos, no?

    - Qué va..solo 4.

    - Bueno, espero que no lo dejen todo perdido, no me gustaría tener que hacer de chacha. - comenté medio en broma, medio en serio.

    - Tranquilo, no creo que den problemas..

    Al rato sonó el timbre y ella fue a abrirles. Pasaron todos, eran cuatro realmente, pero me extrañó mucho que eran todo tíos.
    Me los presentó a todos, yo estaba algo incómodo. Al parecer se llamaban Raúl, Ernesto, Alfonso y Jorge, de diecisiete y dieciocho años. Parecían buena gente. Todos se acomodaron y empezaron a liarse porros. A mí no me parecía del todo bien lo que se estaba montando ahí, pero bueno, tampoco me interpuse. Yo estaba rondando por la casa, intentando mantenerme al margen del asunto, navegando con el ordenador de su casa. Al rato Laura me dijo que por qué no me iba con ellos a ver la película, llevaba careto de haber fumado ya más de la cuenta.

    - Laura, tú eres libre de hacer lo que quieras, pero no quiero saber nada de esto como se enteren tus padres..

    - Tú tranquilo! si hasta pasado mañana no vienen.. Ya verás como no pasa nada.


    Me animé a bajar e incluso fumé con ellos, Laura estaba muy suelta entre sus amigos y ellos con ella. Me fijé bien en ellos, estaban muy pendientes de Laura. No me habia fijado, pero ese día llevaba un escote demasiado basto para que pase desapercibido. Podía notar las ganas generales de meterle mano a Laurita.

    - Uff, un segundo, no aguanto más así, voy a ponerme cómoda.

    ¡¿Cómoda?! - pensé. No creía que fuese capaz de presentarse ante los chicos como suele hacerlo en mi presencia, pero sí, al rato bajó como ayer, con sólo su camiseta y su bikini ceñido a sus curvas.

    - Joder Laurita, sí que nos alegras la vista eh? - Comentó Jorge.

    - Calla, tonto. - DIjo ella. Y se sentó a ver la película en el suelo.

    - Pero mujer, siéntate aquí con nosotros. - ofreció Ernesto, haciendo gesto a los demás para que se apretasen un poco y la dejasen caber entre ellos.

    Ella, ni corta ni perezosa, se levantó y se sentó, para mi gusto con muy poca ropa, entre todos esos tíos. Yo estaba en un sillón apartado, con la polla muy dura, supongo que igual de dura que la tendrían ellos. No, no lo supuse, bastaba con echar una mirada rápida para observar cuatro bultos en sus pantalones, algo que ella no tardó mucho en comentar.

    - Joder qué guarros, ya os habéis empalmado todos? - comentó con una sonrisa.

    - Laura, no me jodas, es que si bajas así.. - aclararon algunos.

    - Huy? No puedo ponerme cómoda en mi casa?.

    - Claro que puedes, pero luego no te extrañes de esto.. - dijo Raúl.

    - En fin, ahí al fondo está el baño para quién no lo sepa, si quereis cascaros una paja,
    porque seguro que lo necesitais eh?. - comentó Laura.

    Yo no podía creer lo que escuchaba, la cosa estaba subiendo muy de tono y yo no sabía que hacer. Eso sí, cada vez veía a Laurita más puta y entregada.

    - Estaría bien que nos echases un cable, Lauri.. jajaja. - todos rieron ante el comentario de Alfonso.

    - Pero qué dices, y que me canse..

    - Va mujer, ¿qué te cuesta? nosotros no tenemos ningún problema en echarte una mano con lo que sea, jajaja.

    - Huy sii, seguro que luego iriais contándolo por ahí y tal, ademas yo paso, para eso buscaos a otra, jeje. - sentenció Laura.

    De alguna manera Laura no se sintió acosada, nisiquiera se alejó de los muchachos, de alguna manera parecía interesarte en el asunto.

    - Si lo decimos de coña, ya sabemos que las tías no os atreveis con este tipo de cosas, estamos acostumbrados. - Provocó Raúl a Laura.

    - Claro que nos atrevemos, lo que pasa es que no somos tan guarras como para hacerle una paja a todos nuestros amigos.

    - Pues demuéstralo si tanto os atreveis. - empezaron a animar algunos.

    - Huy? A ver si os atreveis vosotros a bajaros los pantalones y pedirmelo otra vez.

    - Yo me los bajo. - dijo Ernesto mientras lo hacía.

    Laura no dijo nada, se quedó mirándole el paquete tieso de Ernesto.

    - Pues yo también. - dijo Raúl.

    En pocos segundos los cuatro estaban con los rabos fuera, y Laura los contemplaba con una sonrisa cómplice.

    - Yo si quieres también, Laura. - Me atreví a decirle.

    Ella, entre risas, pero de alguna forma entregada al juego, dijo que vale, que a ver lo que tenía ahí.
    Se lo enseñé enseguida, de pronto estabamos cinco tíos con las pollas fuera delante de ella.

    - Bueno, y ahora qué? os vais a quedar ahí mirandome con los calzoncilos bajados? - dijo Laura entre risas.

    - Podrías pajearnos un poco, no muerden! - comentó ya algo fuera de sí Alfonso.

    - Pajéate tú. - dijo Laura haciéndose la ofendida.

    Dicho y hecho, Alfonso empezó a masajearse la polla, lo cual imitaron los demás. Yo sencillamente me quedé tirado en el sofá con mi rabo colgando, mirando a Laurita lascivamente.

    - Va Lauri.. que no vamos a contarselo a nadie, mira lo cachondos que estamos. - comentó Raúl.

    Todos prometieron no decir nada si Laurita les hacía un trabajito, poco a poco se la veía más decidida.
    Yo, harto de tener paciencia, tomé la iniciativa, ya no tenía por qué tener tapujos con ella, después de esta situación.
    Me acerqué a ella, que me miró sonriendo, la cogí suavemente en brazos, fui de vuelta al sillón con ella y me la senté encima, pudiendo rozar mi rabo contra sus piernas.

    - Venga, chicos, sé que estais cachondos, si quereis disfrutar de Laurita vais a tener que trabajar duro, no quiero ver ni una brizna de tabaco por el suelo en diez minutos. Si me ahorrais la faena, os aseguro que convezco a Laurita para que os ayude con lo vuestro, - ¿vale, Laurita? . Le pregunté lasciva y dominantemente.

    - ¡Vale!

    - Eso sí, ya os lo ha dejado clarito, como conteis algo por ahí yo mismo me encargaré de encontraros y ajustar cuentas.

    - Sí..sí, tranquilo tío.- Dijeron algunos titubeando.

    Se pusieron a la marcha, a limpiar todo lo que habían ensuciado.

    Mientras, con Laura sentada en mis piernas y en mi rabo, empecé a acariciar sus piernas, mirándola deseoso a los ojos. Ella se dejaba hacer, se la veía un poco cortada pero entregada. No dudé en besarla, bruscamente pero sin llegar a resultar bruto. Le gustaba, su respiración se agitaba. Los muchachos se morían de envidia. La aparté un poco a un lado, cogí su mano y la acerqué a mi pene. Lo cogió, sabía manejarlo bien. En breve empezó a cascarme la paja de mi vida, mientras la besaba apasionadamente.

    Yo jadeaba como un cerdo mientras le metía la lengua hasta el fondo de su boca, mordía sus labios y apretaba sus nalgas.

    Al poco me interrumpieron los chicos: - Esto ya está.

    - Está bien. - dije yo haciéndome con el mando. - No os paseis con la chavala, tratadla con cuidado y preguntadle antes de hacer cualquier cosa, ella decidirá si quiere o no.


    Raúl se acercó con su polla en la mano:

    - Laurita, me pajeas a mí un poco?

    - Claro tonto.

    Laurita se levantó y se sentó en el sofá grande, indicando a los chicos que se acercasen.

    - ¿Podemos comerte las tetas y el coño? - preguntó Ernesto.

    - Claro que sí!

    Enseguida se le echaron todos encima, yo intenté hacerme mi sitio, pero les dejé antes disfrutar un poco, observando lo guarra que se veía a Laurita rodeada de sus amigos medio en bolas. Le subieron la camiseta hasta dejar sus tetas al descubierto, se las masajearon, las besaron, las chuparon, todos y cada uno de ellos. Raúl le bajó el tanquita del bikini y lo dejó por ahí tirado. Enseguida se colocó y empezó a comerle el coño.

    - uff, síi..ii - gemía Laurita.

    Estaba cachondísima, me ponía la polla a reventar de verla así. Ernesto y alfonso estaban sentados cada uno a un lado y Laura los pajeaba al mismo tiempo con cada mano. Jorge, completamente desnudo, se puso de pie en el sofá entre los dos tíos, justo delante de laurita, y se acomodó apoyando sus manos contra la pared, de manera que su polla quedaba a escasos centímetros de la boca de Laura.

    Laura estiró el cuello y se la metió en la boca, comenzando a succionar y a lamer en círculo como una piruleta. Yo no perdía detalle mientras me pajeaba, hasta que comprendí que tenía que volver a tomar el mando para que no se me fuese la cosa de las manos.

    - Un segundo, aquí todos queremos gozar un poco. Vamos a turnarnos con la chica porque yo llevo aquí un buen rato sin hacer nada. Ven aquí, Laurita.

    Laura, sacándose la polla de Jorge de la boca, me obedeció y se acercó hasta donde yo estaba, le dije que se sentase de rodillas en medio del salón. y que fuera pajeándonos y chupando pollas en orden de manera que más o menos recibiéramos lo mismo.

    No puso pegas, yo me puse el primero, de pie, sosteniéndome la polla con una mano delante de ella, se la acerqué a los labios. Ella me miraba alzando la mirada, muy lasciva. Hice presión con mi polla en sus labios, pero ella no los abría del todo, juguetenado. Se la restregué por sus labios húmedosy por su cara, sus amigos ya se estaban situando y Laura extendía sus manos hacia dos pollas que debía pajear.

    - Abre la boquita anda..

    - Así? - preguntó inocente Laura.

    - Así, así..

    Empecé con un mete saca lentito en su boca, esforzándome en vivir al máximo la situación, notando mi rabo abriéndose paso entre sus labios.

    - Tío, deja que nos la chupe un poco no? - comentó Ernesto.

    - Toda tuya.

    Quería follármela ya, pero no sabía si estaría dispuesta.

    - Oye, Laurita, te apetece follar un poco con nosotros? jeje. - le pregunté sin tapujos.

    - mmm....Vale! jaja.. pero por el culo no, eh?

    - Tú marcas los límites, nena. - le dije yo.

    Fui a por un condón, aprovechando para comentarle a sus amigos que si querían probar su coñito ya podrían haber traído unos cuantos. Afortunadamente para mí, no tenían ni uno. Me pidieron por favor uno, a cualquier precio, incluso algunos pensaron en ir corriendo a comprar unos cuantos. Yo, para hacerme con el privilegio de ser el único en follarla, al menos en ese momento, me encargué de hacer que así fuese:

    - Ni hablar, el que salga por esa puerta no le vuelve a poner una mano encima a Laurita, al menos hasta que yo me vaya.

    - Va, dejadlo ya, no seais abusones que ya bastante estoy haciendo dandoos gusto con pajas y mamadas... - Dijo Laura.

    Los chicos, un poco decepcionados pero enormemente cachondos, lo aceptaron y seguimos con la fiesta.

    Me enfundé mi condón, orgulloso, mirando desde lejos a Laura, agachada en el suelo, con cuatro tíos a su disposición, impacientes por introducir sus rabos en sus bocas. Se la veía con experiencia, no tenía ningún problema en mantener el ritmo de sus dos pajas a la vez. Observaba su culo, sus tetas babeadas, su barbilla repleta de saliva y líquido preseminal, la situación no era la esperada pero me ponía más que cualquier otra cosa en el mundo.

    - Laurita..quiero probar eso ya.. jajaja, ya me entiendes. - Le comenté, interrumpiendo sus trabajitos.

    Me acerqué, los chicos se separaron un poco y la coloqué de espaldas a mí.

    - Sientate en plan perrita, vosotros acomodaos como podais mientras me la follo. - ordené.

    Laura ya estaba colocada como una perrita, alzando su culo para facilitarme la entrada. Ernesto se colocó rápidamente en su cara, delante de ella, medio sentado, de forma que podía follarle la boquita. El sonido de la polla de Ernesto abriéndose paso a un ritmo frenético en la boca de Laurita, me puso a mil doscientos e hizo que yo, agarrándola del culo, me abriese paso entre su coño de una sola embestiada, la cual encadené con muchas más a un ritmo cada vez más basto.

    Laurita balbuceaba, con una polla en su boca:

    - Así, dame rápido, sí....uffff... dame, dame, dame..

    Estaba hecha una puta, estaba haciendo mi sueño realidad, me la estaba follando, y bien agusto.

    Ernesto perdió su turno, ahora Laurita solo chupaba, uno a uno, por turnos, las pollas de Raúl, Jorge y Alfonso.

    La estabamos follando entre todos, yo me encargaba de follarle el coño y los chicos de follarle la boca. Algunos sostenían la cabeza de Laurita mientras daban embestidas utilizando su boca como si fuese su coño.

    El que estaba ahora en su boca era Alfonso:

    - Joder, que me corro..ufff.. toma guarra...toma... uff

    - Córrete en mi boca si quieres, jajaja. - Dijo Laurita apartando un poco la boca para poder hablar.

    - Sí.. es lo que quiero, buah... toma polla, qué boquita...ufff....!!!! - gritaba Alfonso fuera de sí, mientras eyaculaba.

    Yo me ponía más bruto con la situación, estar ahí follándomela a cuatro patas delante de sus colegas mientras uno de ellos se corría sin tapujos dentro de su boca era lo más, incluso escuchaba como se le iba llenando la boca de esperma y el hecho del mete saca en su boca sonaba al de un desatascador desatascando el wc.

    Alfonso, una vez terminó bien a fondo, dejando que Laurita le succionase toda la polla, se tiró en el sofá a esperar a que terminasen sus colegas. Laurita escupió su corrida al suelo, pero no pareció darle mucho asco. Por la barbilla le recorría ya un grumoso pegote de semen.

    - Ahora voy yo, tíos, quiero correrme en tu cara Laurita! - dijo Raúl.

    - Bueno, pero luego limpiais vosotros eh? jajaja - comentó Laura.

    El tío se puso delante de ella a cascarse su paja del siglo, ayudándose de los labios húmedos de Laurita.

    A mí ya me vencía la situación, estaba dándole a un ritmo muy frenético y veía venir mi momento cumbre. Pero no quería dejar insatisfecha a Lauri, tenía que aguantar unos minutos más. Raúl se masturbaba también frenéticamente con medio rabo en su boca, jadeando y sudando como un cerdo.

    - Me corro, nena... en toda tu cara!! oohhh, ufff!!! ahhh....

    Mientras Raúl salpicaba toda su cara y sus labios con su esperma, yo empezaba a notar que el momento de mi corrida llegaba, cuando los gemidos de Laurita me dieron esperanzas. Se corrió como una perra, mientras la llenaban de semen y yo me la follaba bien agusto.

    - Ha sido increíble, uffff... qué pasada..- comentó Laurita con tono de satisfacción.

    Una vez dió por entendido que se había corrido del todo, salí de su coño, tiré el condón al suelo y me acerqué a su cara, ella se arrodilló para recibirme mejor, observé su cara. Tenía la cara llena de salpicadas de esperma, por todos los labios, barbilla, gotitas en su frente, nariz y mejillas. Empezó a pajearme lentamente, yo me dejaba hacer, pero Jorge se me adelantó:

    - Buah, que no aguanto más, déjame, déjameee!

    Me aparté bruscamente y el chico empezó a masturbarse descaradamente en su cara, restregandole el capullo por las mejillas y los labios, mientras se corría:

    - OOOH, ooooh!!! esto es brutal! madre mía, toma perra, toma.... - exclamaba mientras se descargaba en su cara.

    Varios latigazos de esperma se le quedaron pegados a Laura en las mejillas, uno muy grueso justo debajo del ojo, que le goteó hasta las tetas y el resto fue a pararle a las orejas y el pelo.

    . Ayyyy, el pelo no...que se me queda echo un asco... - se quejó Laura.

    - Lo siento tía, buah..qué corrida. - Dijo satisfecho Jorge, mientras agitaba su polla en su cara, salpicándole las últimas gotas en la frente y en sus tetas.

    - Ahora yo, ahora yo!! - Dijo gritando Ernesto mientras se acercaba corriendo con polla en mano y pajeándose fuera de sí.

    - Cuidado donde apuntas.. - dijo laura.

    - TÚMBATE UN POCO, UFF.. ME CORRO, quiero correrme en tus tetas perrita!

    - Ya voy, ya voy.. - dijo Laurita, medio tumbándose, sacando pecho y echando la cabeza atrás.

    - UFFF, ME CORRO TÍA, buahh..toma..en todas tus tetas.. ufffff!! - dijo gozando como un cabrón, pajeándose en contacto con sus tetas, dejándolas repletas de semen que empezó a chorrear hasta su ombligo. Cuando terminó, echó para atrás la cabeza de laurita, puso sus cojones y su polla apuntando a su boca practicamente por encima de su cabeza, y se la metió un par de veces en la boca para que se la dejase bien limpia.

    - Bueno, ahora sí que voy yo. - Dije.

    Era mi turno, iba a descargarme después de estar una hora con la polla a reventar, iba a correrme como nunca, le iba a vaciar mis cojones enteros en su boca y en su cara.

    - Tendrías que verte Lauri, me pones muy cachonda así. - Le dije.

    Empecé a pajearme lentamente, ella acercó su cara y se la metió ella misma en la boca. Empezó a hacerme una mamada como solo ella sabía, mientras yo contemplaba su rostro lleno de semen, todo salpicado, hasta en las orejas. Su pelo estaba completamente deshecho y algo húmedo de esperma, pero no me importó acariciárselo un poco.

    - Buah, laurita déjame que me pajee yo que me corro ya, ufff...UFFF....

    - Va, que se me está secando esto ya y da un poco de asquito, jajaja! - dijo Lauri, totalmente deshinibida.

    - Abre la boquita nenaaahh, UFFFF!!!

    Abrió su boca mientras me miraba esperando mi corrida, empecé a soltar un latigazo tras otro de fresca lefa.

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    23 Feb 2008 

    RELATOS SEXUALES

    LA CHACHA CACHONDA

     

    Fue hace mucho tiempo, cuando estaba casi a punto de terminar el Bachillerato y en casa de mis padres. A diferencia de lo que ocurre ahora, para los adolescentes de mi edad, el sexo no era sólo un pecado, sino también un milagro. Es lógico que no se haya olvidado Mariloli.

    Mi madre acostumbraba salir todas las tardes, a merendar con sus amigas en alguna cafetería o a visitar a mi abuela y rara vez regresaba antes de las nueve de la noche.

    Por aquellos días trabajaba como sirvienta en la casa una chica de un pueblo de la Sierra, un poco rubiales, con buena pechuga y muy apretada. A mi me parecía muy mayor, pero era joven. No recuerdo muy bien su edad, pero andaría por los 23 o 24 años.

    Siempre, como a las cinco de la tarde, cuando terminaba de recoger, se duchaba para salir a hacer algunas compras y de paso verse con el novio en un parque cercano.

    En esa época yo pasaba la mayor parte del año interno y andaba con las hormonas en estado de erupción. En el colegio me la pelaba a diario, varias veces, y cuando estaba en casa, por fines de semana o vacaciones me pasaba el día espiando a Mariloli, para pajearme con ciertos alicientes. No se si ella se daba cuenta de la turbación que me provocaba, pero nunca me había dicho nada.

    Cuando ella fregaba las escaleras, que llevaban a la planta alta de la casa, yo desde abajo la espiaba y una vez caliente, me iba al cuarto de baño y me masturbaba como un mono, recordando sus muslazos y sus bragas.

     



    Un día, más caliente de lo habitual, se me ocurrió salir al jardín y por la ventana del cuarto de baño de servicio, ojear para verla ducharse.

    Debido a que la cortina de la ducha no llegaba hasta el techo, aupándome en el alfeizar podía verla a trozos: una teta aquí, una nalga, algo de pelo… Me ponía a cien.

    Me excitaba tanto tenerla literalmente al alcance de mi mano que muchas veces llegue al orgasmo casi sin lograr la erección total.

    Cabía la posibilidad de que alguien me viera en la ventana, pero como daba a la parte de atrás, era improbable. Y ella lo tenía complicado, porque quedaba casi de espaldas.

    Un buen día, no se si de la emoción o del calentón, resbalé y me fui al suelo, chocando en la caída contra el cristal. No se rompió el vidrio, pero Mariloli oyó el estruendo y asustada, envuelta en una toalla, abrió a ver qué pasaba.

    Me pilló incorporándome y abrió dos ojos como platos:

    -¿ Qué haces aquí ?
    -Nada –balbucee.
    -¿ Cómo que nada ?
    -Nada... te lo juro.

    A esas alturas, ya había atisbado el bulto que me formaba el pantalón. Estaba empalmado de verdad y aquello no había manera de taparlo.
    Me clavó los ojos en la entrepierna y empezó a menear la cabeza. Tenía el pelo mojado y despedía algo de vapor.

    Yo seguía allí, cariacontecido, aterrado, imaginando la bronca de mis padres.

    -No digas nada... por favor –supliqué.

    Se rió sin ruido y tan fresca, sin cerrar siquiera la ventana, se dio la vuelta, dejó caer la toalla y se metió de nuevo en la ducha. Ni se molestó en correr la cortina, como si yo fuera un mosquito sin importancia.

    Por un lado, tenía la tentación de salir corriendo, pero aquello era más de lo que un colegial sano podía aguantar, así que me abrí la braga, me saqué la polla y empecé a hacerme una paja. Despacio, para aguantar.

    Metí la cabeza por la ventana, me acodé en el alfeizar y seguí con la masturbación. La tenía a un par de metros de distancia y nunca la había visto desnuda de verdad. Aquello era tremendo: el cuerpo completo, el pubis peludo y aquellas ricas nalgas eran un espectáculo que no podía desaprovechar.

    Ella se esmeró en su ducha, se frotaba el cuerpo sensualmente, consciente de que yo la miraba.

     



    Terminó, salio totalmente desnuda, se secó y se puso un conjunto de bragas y sujetador blanco, muy sexy, que hasta entonces colgaba del toallero.

    Antes de secarse el pelo, me hizo un gesto y comentó:

    -Bájate de ahí, que te va a pasar algo.

    Al ver mis dudas, añadió:

    -Salta para dentro, guarro, que te van a ver.

    Me abroché como pude el pantalón y entré.

    Muy despacio, sin mirarme, me dijo que se lo iba a decir a mi padre.

    -No se qué te enseñan en el colegio, pero estas cosas no se hacen.
    -Por favor... -suplicaba yo.
    -Ni por favor ni nada. Eres un chico malo y te vas a enterar.

    Se fue hacia su cuarto y yo, aterrado, caminé detrás. Se sentó en la cama y se secó el pelo.

    Al verla allí, tan seria, en ropa interior, me entró un miedo atroz y rompí a llorar.

    -Por favor...

    Le supliqué que no dijera nada, que me perdonara, que haría lo que quisiera y Mariloli hizo como que se enternecía.

    Yo aproveché que se había ablandad, para a llorar con mas fuerza.

    -Anda... acércate.

    Me abrazo y me empezó a besar en la cara y a consolarme.

    Así que también la abrace y de ahí empezaron los besos en la boca.

    -"¡Hey... tranquilo! Que eres muy crió para estas cosas.

    -Anda, déjame...
    -Que no, que eres muy crío para una mujer como yo.


    Había llegado el momento de la verdad. Me separé un poco y de pie, frente a ella, desabroché el pantalón y me bajé los calzoncillos hasta medio muslo.

    Mi polla quedo enhiesta, cimbreándose a la altura de su cara.

    Se rió a carcajadas, pero no se cortó. Estiró la mano y me agarró la verga.

    -"De tamaño no está nada mal. ¿ Te la han mamado alguna vez ?"

    No me había pasado ni en sueño, pero aseguré rotundo:

    -"Claro, muchas veces"

    Volvió a reírse.

    -"Y seguro que has follado a muchas tías y en todas las posturas… ¡mentirosillo!”

    -“Pues aunque no te lo creas, he follado ya dos veces...”

    Era mentira y ella lo sabía, pero siguió con el juego.

    -“¿ Con quien ?”
    -"Pues, bueno... no me acuerdo... no te lo puedo decir”

    Volvió a reír y se recostó. Haciendo un ademán me invito a tumbarme junto a ella.

    -“Eres un chico muy guarro. Te he visto muchas veces espiándome y creo que mereces un castigo, así que prepárate.

    Me mandó darme la vuelta y ponerme a cuatro patas sobre la cama. Cogió una de sus zapatillas y empezó a darme azotes en las nalgas, sujetándome con la otra mano la polla, como si pretendiera que no pudiera escapar.

    La di un empujón y me tiré sobre ella para besarla. Era más fuerte que yo y volvió a tumbarme, pero ya con otras intenciones. Me quitó del todo los pantalones y los calzoncillos y empezó a chuparme la verga.

    -“¡No te corras, que te zurro!”

    No sirvieron de mucho las amenazas, porque nunca había sentido algo parecido y antes de un minuto estaba en pleno orgasmo.

    Ni se la sacó de la boca. Siguió mamando, se tragó la leche y me acarició los huevos.

    Yo quería escapar, pero no me dejaba y a los pocos instantes, ya estaba de nuevo empalmado.

    -"Ahora vas a saber lo que es follar con una tía de verdad".

    Se quitó el sostén y las bragas y empezó a jugar. Me mandó chuparle los pezones, lo que era agradable y me preguntó si quería comérselo, pero me asustaba la mata de pelo y dije que no con la cabeza.

    -“Pues vamos a follar”

    Era ella la que dirigía la orquesta y se encargaba de todo.

    Se tumbó, abrió las piernas, me hizo tirarme encima, bajó la mano derecha, me agarró la polla y se ola metió ella misma. Muy despacito, ordenándome a cada paso que ni me moviera.

    -“Vete tranquilo, porque ahora también quiero disfrutar yo”.

    A partir de ese día, cuando yo estaba en casa por vacaciones, Mariloli ya no se duchaba sola. Lo hacíamos juntos. Me harte de follar aquel año.
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    Categorías: Relatos sexuales
    23 Feb 2008 

    RELATOS SEXUALES

    PERDIDA DE LA VIRGINIDAD


    Yo tenía 17 años,
    mi novio 27... siempre cuando estabamos a solas jugabamos mucho a
    besarnos y desnudarnos por completo y andar correteandonos en toda la
    casa y cuando el me elcanzaba me devoraba a besos llenos de pasión...






    Una noche salimos a un bar y de ahí subimos al cuarto del hotel para tomar una deliciosa y fresca ducha
    juntitos... Sentíamos como el agua nos mojaba el cuerpo y en un
    constante movimiento bailabamos frotandonos mutuamente hasta que entre
    besos y frotadas estabamos tan exitados que me tiro en la cama
    y yo tirada boca arriba en la cama con la respiración agitada y
    viendole lo hermoso que se le veía su pene totalmente erecto y el me
    miraba con tanto deseo que no puede aguantar más y le dije que lo
    quería sentir dentro de mi, el un poco incrédulo se acerco y empezó a
    jugar con las tetas, me las lamia, me mordía suaveente el pezón y su
    mano comenzó a jugar con mi cosita completamente mojada de deseo y
    exitada totalmente empezó a colocarse encima mío y yo no podia desearlo
    más de lo que ya lo hacía...












    Me
    abrazó y me apretó, me cargó e hizo que me acomodara en cuclillas
    frente a el y encima de el y poco a poco el me empezó a soltar y yo
    suavemenete comencé a bajar y sentí como su pene poco a poco se metía
    en mi cosita y empecé a sentir un dolor y me retiré pero nuevamente
    bajé y lo volvi a sentir, subí otra vez y ese dolor lo sentí al empezar
    a penetrarme otra vez pero era un dolor rico, humedo, fogoso y entonces
    bajé más y mmmm y más mmmmmmmmm, más y ahhhhhhhhhhhh ahhhhh ahhhhh lo
    tenía dentro completamente dentro y el empezó a moverse y yo también
    nos moviamos suave suave suave y rapido y otra vez suave y afuera suave
    y aaafuera y suave y uno metido bien profundo luego otra vez afuera y
    suave suave superficial y otro bien metido hasta dentro y luego rápido
    rapido rapido rápido ahhh ahhh ahh ahha ahhh el orgasmo no se hizo
    esperar y ambos nos venimos al mismo tiempo y el me apretó más fuerte y
    metiéndolo bien adentro y fuerte sentí como toda su leche se derramó en mi virginal vagina...












    Fue
    sumamente delicioso que lo volvimos a hacer cada vez que nos veiamos
    era imposible mirarnos tocarnos y yo no podia evitar querer que el la
    metiera una y otra vez bien profundo y fuerte como me gusta...


    Admin · 48 vistas · 0 comentarios
    Categorías: Relatos sexuales
    24 Feb 2008 

    Foro SEXO YA!

    http://sexoya.forospanish.com

    ENTRA y encuentra tu 1/2 naranja
    o lo que busques.
    Admin · 13 vistas · 0 comentarios
    Categorías: Foro
    24 Feb 2008 

    Pezon japones

    Ay ay ay, tetas japonesas, alguien habia visto alguna vez unos pezones tan erectos, grandes, y bien puestos como estos? Maaadre que galletas, ni las maria dorada, ni las chiquilin, me como las de la japo esta que me la pone tiesa!


     




     




     




     




    Admin · 17 vistas · 0 comentarios
    Categorías: Fotos Chicas
    24 Feb 2008 

    Lucy C

    Aqui esta de vuelta Lucy C. la jamona a la que yo en su dia
    defini como la mujer que tiene mas grande la teta que la cabeza.. y el
    que no me crea solo tiene que abrir (mucho) los ojos y contemplad esta
    maravilla de la naturaleza:


     




     




     




     




    Admin · 13 vistas · 0 comentarios
    Categorías: Fotos Chicas
    24 Feb 2008 

    Marta


    El otro dia tuve que ir al medico porque desde que tengo nueva compañera de piso estoy mas salido que el pico una mesa..

    Me recomendo que me diera cada mañana una buena ducha de agua fría.. con tan mala suerte que me la encuentro a ella alli.. Se me puso como la torre inclinada de Pisa.. o sea enorme, dura y apuntando para arriba.






























    Admin · 13 vistas · 0 comentarios
    Categorías: Fotos Chicas
    24 Feb 2008 

    Nuestras vacaciones

    "Este Agosto nos hemos ido de vacaciones las de clase a Valencia de Don Juan a pasar unos dias en una casa rural y una de la noches nos pusimos un poco contentas con el kalimotxo.

    Con mi camara nueva nos sacamos unas cuantas fotos picantes.. Os las hemos enviado para ver que os parecen."

     

     

     

     

     

    Admin · 11 vistas · 0 comentarios
    Categorías: Fotos Chicas
    24 Feb 2008 

    Chicas Amateur

    ar!! Cada vez que veo a una churri de estas asi no me queda mas remedio que ponerme a darle a la zambomba, este cachondeo amateur que esta tan de moda no tiene precio..

    A los que inventaron las webcams, las camaras digitales y artilugios similares se merecen un monumento, que vivan las nuevas tecnologias!

    Venir pa aca jamonas!!

     

     

     

     

    Admin · 10 vistas · 0 comentarios
    Categorías: Amateur
    24 Feb 2008 

    La morena de tu vida

    Wow!!! Pi pi pi! Peligro, esta es la tipica galería que tiene algo que nos deja con la boca abierta, a veces es dificil encontrar algo que nos alucine de verdad, pero despues de mucho buscar y buscar os dejamos con una morena a la que vais a recordar toda vuestra vida..


     




     




     




     


     




     




    Admin · 11 vistas · 0 comentarios
    Categorías: Fotos Chicas
    24 Feb 2008 

    Te lo muestra todo

    Se sienta tranquilamente en el sillon y se empieza a quitar la ropa muy lentamente para acabar enseñandonoslo todo todo. Mira como se abre de piernas y nos ofrece un primer plano de su coño. Ya me he pegado tres cabezazos contra la pantalla al intentar ir a por el...


            


     


            


     


            


     


         


     


    Admin · 11 vistas · 0 comentarios
    Categorías: Fotos Chicas
    24 Feb 2008 

    La gotica y su platano

    Nuestro platano de Canarias es diferente de la banana, es mas pequeño si, pero mas sabroso. Como nuestra amateur gotica que es pequeñita pero bien sabrosa.. ¿Quien no le hincaria el diente?


     


    Ademas disfruta mucho comiendose un buen platano..


     




     



    Admin · 11 vistas · 0 comentarios
    Categorías: Fotos Chicas
    24 Feb 2008 

    La vagina enlatada

    Tenemos la solucion para esos dias en los que te sientes mujer y que tu novio esta mas caliente que Paris Hilton de juerga con 20 machotes.. Una vagina enlatada.

    No hay nada como un buen juguete sexual, unas miradas lascibas y la ayuda de tu mano y tu boca para saciar todas sus necesidades y asi convertirte en la novia perfecta.

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

    Admin · 7 vistas · 0 comentarios
    Categorías: Amateur
    24 Feb 2008 

    Darek

    Darek es el polaco mas deseado del momento. Este guapito de cara de tremendo cuerpazo es modelo y streaper, pero le llego la fama por estar liado con Ana Obregon.

    ¿Hará una nueva serie para la primera en la que pueda salir su novio? Esperemos que no.